Yoga y brunch: cómo surgió esta combinación tan nuestra
Clase frente al mar y luego mesa puesta. Uno de los planes que más repetimos y por qué funciona.
La idea era sencilla: si el mar está a cinco minutos, ¿por qué no empezar el sábado allí?
El plan
Una clase de yoga en la playa de La Malagueta, a primera hora, cuando la arena todavía está fresca y hay poca gente. Después, todos caminando a La Galga, donde está la mesa puesta.
Por qué funciona tan bien
Por el orden. Hacer ejercicio y luego desayunar es exactamente al revés de lo que suele pasar un sábado, y el cuerpo lo agradece.
Y porque une dos cosas que normalmente se hacen solas: la clase de yoga en la que no hablas con nadie y el desayuno en el que no conoces a nadie. Al juntarlas, la gente acaba compartiendo mesa con quien tenía la esterilla al lado.
Quién lo da
Trabajamos con profesoras de la ciudad. Las clases son accesibles: no hace falta experiencia ni tocarse los pies. Si nunca has hecho yoga, este es probablemente el mejor formato para empezar, porque nadie va a mirarte.
Qué incluye
Clase y brunch. El menú lo montamos nosotros pensando en que vienes de moverte: proteína, fruta, pan bueno y café.
En las ediciones de tarde-noche hemos hecho también yoga y cena, con ritual de luna llena incluido y una copa de vino natural.
Precios y fechas
Suelen estar entre 40 y 50 € según la edición y lo que incluya. Las fechas se anuncian en Instagram y en la sección de eventos de la web, con reserva directa.
Un consejo
Las plazas vuelan y no es una frase de marketing: el espacio del local marca el máximo. Si ves la fecha y te apetece, no lo dejes para el día siguiente.
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