Por qué el brunch se come mejor compartido
Nuestra teoría, con pruebas: cuatro platos entre dos siempre gana a dos platos entre dos.
Hay una manera de pedir en un brunch que casi siempre sale mejor, y no es "cada uno lo suyo".
El problema de pedir cada uno lo suyo
Pides tu plato, te lo comes entero y sales con una única experiencia. Y muchas veces con la sensación de que lo que pidió el otro tenía mejor pinta.
La alternativa
Pedid un plato más de los que sois y compartidlo todo. Entre dos, tres platos. Entre tres, cuatro. Funciona por dos razones: probáis más cosas y la cantidad total se ajusta mejor, porque los platos de brunch son generosos.
Combinaciones que funcionan
Para dos, versión salada:
- Huevos turcos (12 €)
- Pastrami sándwich (15 €)
- Tosta de tomate y aceite (3,50 €) para ir picando
Para dos, versión mixta:
- Huevos revueltos con jamón ibérico (13 €)
- Griego Bowl (7,50 €)
- Crepes de manzana al horno, canela y miel (6,80 €)
Para cuatro:
- Dos platos de huevos distintos
- Un sándwich cortado en cuatro
- Un bowl
- Pancakes al final, para el centro de la mesa
Un consejo de orden
Pide lo salado primero y lo dulce después, aunque venga todo junto. Si la French toast llega a la vez que los huevos, el dulce gana siempre y luego el salado sabe raro.
Y lo de las fotos
Sabemos que vais a hacer fotos. Nosotros también las hacemos. Solo una cosa: los huevos turcos y los pancakes se enfrían rápido. Haced la foto en treinta segundos y comed calientes. Se nota.
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