7 de enero de 2026 · La Galga

Por qué el brunch se come mejor compartido

Nuestra teoría, con pruebas: cuatro platos entre dos siempre gana a dos platos entre dos.

Hay una manera de pedir en un brunch que casi siempre sale mejor, y no es "cada uno lo suyo".

El problema de pedir cada uno lo suyo

Pides tu plato, te lo comes entero y sales con una única experiencia. Y muchas veces con la sensación de que lo que pidió el otro tenía mejor pinta.

La alternativa

Pedid un plato más de los que sois y compartidlo todo. Entre dos, tres platos. Entre tres, cuatro. Funciona por dos razones: probáis más cosas y la cantidad total se ajusta mejor, porque los platos de brunch son generosos.

Combinaciones que funcionan

Para dos, versión salada:

  • Huevos turcos (12 €)
  • Pastrami sándwich (15 €)
  • Tosta de tomate y aceite (3,50 €) para ir picando

Para dos, versión mixta:

  • Huevos revueltos con jamón ibérico (13 €)
  • Griego Bowl (7,50 €)
  • Crepes de manzana al horno, canela y miel (6,80 €)

Para cuatro:

  • Dos platos de huevos distintos
  • Un sándwich cortado en cuatro
  • Un bowl
  • Pancakes al final, para el centro de la mesa

Un consejo de orden

Pide lo salado primero y lo dulce después, aunque venga todo junto. Si la French toast llega a la vez que los huevos, el dulce gana siempre y luego el salado sabe raro.

Y lo de las fotos

Sabemos que vais a hacer fotos. Nosotros también las hacemos. Solo una cosa: los huevos turcos y los pancakes se enfrían rápido. Haced la foto en treinta segundos y comed calientes. Se nota.