Comer solo en una cafetería: una defensa
Mesa para uno, sin culpa y sin móvil obligatorio. Por qué nos parece uno de los mejores planes que hay.
Todavía hay gente que entra, mira alrededor y dice "es que voy sola" con tono de disculpa. No hace falta disculparse por nada.
Por qué está bien
Comer solo es de las pocas cosas que puedes hacer a tu ritmo exacto. Sin esperar a nadie, sin negociar qué se pide, sin acabar de hablar de un tema que no te interesa.
Y en una cafetería, además, tienes compañía de fondo: gente, ruido de barra, música. No es lo mismo que comer solo en casa.
Cómo lo hacemos fácil
- Barra y mesas pequeñas. No vas a acabar en una mesa de seis mirando cinco sillas vacías.
- Nadie mete prisa. Si te quedas leyendo con el café, perfecto.
- Se puede pedir poco. Una tosta y un cortado son 5,70 € y son un desayuno completo.
Qué pedir cuando vas solo
Algo que se coma con una mano si vas a leer: una tosta, un bowl, unos crepes. Los huevos turcos y el pastrami piden dos manos y algo de atención.
Sobre el móvil
Muchísima gente saca el móvil nada más sentarse, como escudo. Prueba una vez a no hacerlo. Diez minutos mirando la calle mientras te traen el café es un plan mejor de lo que parece.
Si necesitas algo entre las manos, trae un libro. Es la excusa perfecta para quedarse una hora.
Y la parte nuestra
Si vienes solo a menudo, vamos a aprendernos lo que pides. Es inevitable y es una de las mejores cosas de tener un local pequeño de barrio: al tercer día ya no tienes que decir cómo lo quieres.
Sigue leyendo
Nuestra guía de regalos para amantes del café
Qué regalar a alguien que se toma el café en serio, ordenado por lo que de verdad cambia la taza.
Café y salud: lo que dice la evidencia, sin exagerar
Ni veneno ni elixir. Un repaso honesto a lo que se sabe sobre tomar café a diario.
El pesto de anacardos: por qué no lleva piñones
Hacemos el pesto en casa y con anacardos. No es por ahorrar: es porque sale mejor para lo que lo usamos.
