21 de octubre de 2026 · La Galga

El desayuno antes de entrenar y el de después

No es lo mismo comer antes de moverse que después. Qué pedir en cada caso, sin dogmas.

Viene bastante gente antes o después del gimnasio o de correr por el paseo marítimo. Van dos criterios sencillos.

Antes de entrenar

Lo que quieres es energía disponible sin peso en el estómago. Es decir: hidratos de digestión razonable, poca grasa y poca fibra.

  • Tosta de mantequilla y mermelada casera (3,80 €). Sencilla, rápida y eficaz.
  • Crepe de miel y limón (4,50 €).
  • Tosta de M. de cacahuete, plátano y coco (5,50 €) si vas a entrenar en un par de horas, no en veinte minutos: la grasa del cacahuete ralentiza la digestión.
  • Un espresso o cortado: la cafeína antes de entrenar tiene respaldo científico sólido para rendimiento.

Evita antes de entrenar: mucha grasa, mucha fibra y raciones grandes.

Después de entrenar

Aquí quieres proteína para recuperar y hidratos para reponer.

  • Huevos revueltos con jamón ibérico, cherry rostizado y aguacate (13 €). El plato más completo de la carta para esto.
  • Griego Bowl (7,50 €): el yogur griego tiene bastante proteína, y la granola pone los hidratos.
  • Açaí Bowl (9,50 €) con mantequilla de cacahuete.
  • Pancakes de avena con bacon ecológico y plátano caramelizado, que combinan las dos cosas.

Sobre la ventana anabólica

Se ha exagerado mucho. No hay que comer corriendo en los treinta minutos siguientes: el total del día importa mucho más que el momento exacto. Come cuando te apetezca, sin ansiedad.

Y lo más importante

Bebe agua. En Málaga, entrenando en verano, la deshidratación es un problema mucho más real que cualquier optimización de macronutrientes. El agua está en carta y también te la damos sin más si la pides.