El desayuno antes de entrenar y el de después
No es lo mismo comer antes de moverse que después. Qué pedir en cada caso, sin dogmas.
Viene bastante gente antes o después del gimnasio o de correr por el paseo marítimo. Van dos criterios sencillos.
Antes de entrenar
Lo que quieres es energía disponible sin peso en el estómago. Es decir: hidratos de digestión razonable, poca grasa y poca fibra.
- Tosta de mantequilla y mermelada casera (3,80 €). Sencilla, rápida y eficaz.
- Crepe de miel y limón (4,50 €).
- Tosta de M. de cacahuete, plátano y coco (5,50 €) si vas a entrenar en un par de horas, no en veinte minutos: la grasa del cacahuete ralentiza la digestión.
- Un espresso o cortado: la cafeína antes de entrenar tiene respaldo científico sólido para rendimiento.
Evita antes de entrenar: mucha grasa, mucha fibra y raciones grandes.
Después de entrenar
Aquí quieres proteína para recuperar y hidratos para reponer.
- Huevos revueltos con jamón ibérico, cherry rostizado y aguacate (13 €). El plato más completo de la carta para esto.
- Griego Bowl (7,50 €): el yogur griego tiene bastante proteína, y la granola pone los hidratos.
- Açaí Bowl (9,50 €) con mantequilla de cacahuete.
- Pancakes de avena con bacon ecológico y plátano caramelizado, que combinan las dos cosas.
Sobre la ventana anabólica
Se ha exagerado mucho. No hay que comer corriendo en los treinta minutos siguientes: el total del día importa mucho más que el momento exacto. Come cuando te apetezca, sin ansiedad.
Y lo más importante
Bebe agua. En Málaga, entrenando en verano, la deshidratación es un problema mucho más real que cualquier optimización de macronutrientes. El agua está en carta y también te la damos sin más si la pides.
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