El chai latte de La Galga: por qué el nuestro no viene de sobre
Especias, leche y paciencia. Te contamos qué diferencia a un chai de verdad del polvo soluble.
El chai es una de esas bebidas que casi todo el mundo ha probado en su versión mala: agua caliente, un sobre de polvo dulce y a correr.
Qué es el chai de verdad
Masala chai significa literalmente "té con especias". En India se prepara hirviendo té negro con leche, azúcar y una mezcla de especias que varía en cada casa: cardamomo, canela, jengibre, clavo, pimienta negra.
Esa cocción conjunta es la clave. No es té con especias espolvoreadas: es una infusión donde todo se ha cocido junto y los sabores se han integrado.
Cómo se nota la diferencia
- En el color: el de sobre es uniforme y anaranjado; el de verdad tiene un tono más apagado y natural.
- En el dulzor: el soluble suele ser dulcísimo porque el azúcar es el ingrediente principal. Un chai bien hecho es especiado antes que dulce.
- En el final: el bueno deja un punto picante de jengibre y pimienta que se queda en la garganta. El de sobre no deja nada.
Con leche o con avena
Nuestro chai latte cuesta 3,60 €, y va especialmente bien con leche de avena: el dulzor natural de la avena hace buenas migas con el cardamomo y la canela. Es de las pocas bebidas donde la versión vegetal nos gusta más que la clásica.
Cuándo pedirlo
- A media tarde, cuando ya no quieres cafeína fuerte pero quieres algo con cuerpo.
- En invierno, sin discusión.
- Si nunca te ha gustado el café y te aburre el té solo.
Y el golden milk
También lo tenemos: leche con cúrcuma, especias y un toque de pimienta —que no es capricho, ayuda a asimilar la cúrcuma—. Es más suave que el chai y no lleva nada de cafeína, así que funciona a cualquier hora.
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