El brioche benedict, o cómo mejorar un clásico
Huevo poché, salsa holandesa y pan de molde tostado en mantequilla. Te contamos por qué cambiamos el muffin.
Los huevos benedict son un clásico intocable del brunch. Nosotros los tocamos un poco.
El original
Muffin inglés, bacon o jamón, huevo escalfado y salsa holandesa por encima. Nació en Nueva York a finales del XIX y no ha cambiado mucho desde entonces.
Nuestro cambio
Usamos pan de molde tostado en mantequilla, estilo brioche. La razón es de textura: el muffin inglés tiene una miga porosa que absorbe la holandesa y se empapa. El brioche tostado en mantequilla crea una superficie dorada que aguanta la salsa por encima en vez de tragársela.
Resultado: mantienes el crujiente hasta el último bocado.
Las dos versiones
- Brioche benedict de jamón natural (9,50 €) — con aguacate, huevo poché y salsa holandesa. El jamón nos lo prepara nuestro charcutero del Mercado de Atarazanas.
- Brioche benedict de salmón (9,90 €) — con aguacate, huevo poché y holandesa.
La salsa holandesa, en dos líneas
Yema, mantequilla clarificada y un ácido (limón o vinagre), emulsionados a temperatura controlada. Es de las salsas más delicadas que existen: demasiado calor y se corta; demasiado poco y no monta.
Por eso es un plato que dice mucho de una cocina. Cuando la holandesa está bien, se nota; cuando no, también.
Cómo comerlo
Rompe la yema en cuanto llegue y deja que se mezcle con la holandesa. Esa combinación de yema y salsa es todo el plato. Y cómelo caliente: la holandesa fría pierde la gracia.
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