Cómo hacer un buen café en casa sin gastarte una fortuna
No necesitas una máquina de mil euros. Necesitas café fresco, un molinillo decente y agua a la temperatura correcta.
La pregunta llega cada semana: "¿qué máquina me compro?". Casi siempre, la máquina es lo último que importa.
El orden real de prioridades
- Café fresco y bueno. Un grano de calidad, tostado hace pocas semanas. Esto es el 50% del resultado.
- Molerlo justo antes. El café molido pierde aromas en minutos. Un molinillo manual decente cuesta poco y cambia más la taza que cualquier cafetera.
- La temperatura del agua: entre 92 y 96 °C. Si hierves y esperas treinta segundos, ya estás ahí.
- La proporción: unos 60 g de café por litro de agua. Para una taza grande, unos 15 g.
- La cafetera, al final.
Métodos que funcionan y cuestan poco
- V60 o cualquier goteo de filtro: limpio, claro, ideal para probar orígenes. Barato.
- Prensa francesa: más cuerpo, textura más gruesa. Casi imposible hacerlo mal.
- Aeropress: versátil y viajera. Perdona muchos errores.
- Moka italiana: si es la que tienes, úsala bien: agua ya caliente en el depósito, fuego bajo y retírala en cuanto empiece a borbotear.
Errores clásicos
- Agua hirviendo directa sobre el café: quema y amarga.
- Café guardado en la nevera: coge humedad y olores.
- Café molido comprado hace tres meses: por muy caro que fuera, ya no sabe.
- Ojo en vez de báscula: una báscula de cocina de diez euros es la mejor inversión cafetera que existe.
Un consejo final
Empieza midiendo y anotando. Cuando encuentres la proporción que te gusta, repítela. La consistencia es lo que separa a alguien que "a veces le sale bueno" de alguien que lo borda siempre.
Y si te apetece llevarte a casa lo que bebes aquí, pregunta en barra qué café tenemos.
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